En el contexto de los estudiantes salesianos para el año 2026, los retiros espirituales son experiencias formativas diseñadas como un espacio de encuentro, reflexión y convivencia. Estos retiros forman parte de la propuesta pastoral anual y buscan que los jóvenes se desconecten de la rutina diaria para profundizar en su relación con Dios y fortalecer su identidad como “buenos cristianos y honestos ciudadanos” al estilo de Don Bosco.
Características y Objetivos en 2026
Encuentro personal y comunitario: Se enfocan en fortalecer la vida espiritual del estudiante y el valor de “caminar juntos” como familia salesiana.
Lema Pastoral 2026: Muchas de estas jornadas se guían bajo el lema “Ven, descubre, vive: un viaje con Cristo”, que invita a un itinerario de conocimiento y misión.
Espiritualidad de lo cotidiano: Buscan que el joven aprenda a encontrar a Dios en su realidad diaria, promoviendo una “contemplación operante” (ser activos en la fe).
Dimensión Reflexiva: Son espacios pensados para “detenerse” y reconectarse con uno mismo, evaluando el proyecto de vida personal a la luz del Evangelio.
En primer lugar, Madre Chiara define el término «ejercicios espirituales», nacido del ascetismo católico, que en su sentido general indica «el conjunto de prácticas de devoción» y en su particular «denota la costumbre de retirarse de las ocupaciones ordinarias para concentrarse en la propia vida espiritual y renovarse en fervor».
Actividades Comunes
Durante estos retiros, los estudiantes suelen participar en:
Dinámicas grupales: Juegos y ejercicios que fortalecen la amistad y la convivencia.
Momentos de oración y silencio: Prácticas para alimentar la vida interior y la escucha personal.
Formación y talleres: Sesiones guiadas sobre valores, liderazgo y el carisma de San Juan Bosco.
Celebraciones litúrgicas: Como la Eucaristía o momentos especiales de Cuaresma/Pascua.
Estos retiros no se ven como actividades aisladas, sino como hitos dentro del Proyecto Educativo Pastoral Salesiano (PEPS) para transformar el corazón y formar agentes de cambio en la sociedad.
Madre Chiara
Describe los ejercicios espirituales como «un tiempo privilegiado para vivir una experiencia más intensa de la gracia», en la que dejar que el Señor «actue libremente» en cada una; como la oportunidad de vivir la experiencia de los discípulos de Emaús al «contar a Jesús las experiencias de vida personal, comunitaria, apostólica», y de escuchar la explicación del sentido, para abrir, como ellos, los ojos a la esperanza y a la alegría y ofrecerlos «con renovado impulso de amor a la comunidad y a los jóvenes».
Recordando los Reglamentos y las fuentes carismáticas, subraya el don de la gracia ofrecido por el Instituto FMA del pasado «para un relanzamiento en el camino de la santidad, para preguntarnos si Jesús es realmente el primer y único amor, como nos comprometimos cuando profesamos nuestros votos». Y también, como aconsejaba Madre Mazzarello, «para reavivar el fuego», sacudiendo las cenizas y echando leña (cf. Carta 27).
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